Mujer con alas II – El vuelo

EL PASO, Texas — A las mujeres con alas no se les puede detener. Tienen una misión. A veces ni ellas mismas lo saben. Pero evidentemente, el cometido de Martha Arenas ha sido servir, consolar, esparcir su corazón en el corazón de la multitud. Por algún motivo que todos sabemos, y que no sabemos, Arenas inicio su carrera artística con un vuelo.

El difícil camino de regreso a… ¿casa?

CIUDAD JUÁREZ, Méx. — Después de la odisea —de México a una vida construida sobre un sueño americano— el retorno a su país natal, ahora desconocido, es un reencuentro desafortunado para un inmigrante de Zacatecas. Con más de 10 años de residir en los Estados Unidos, Julio [pidió que no se usara su apellido], fue deportado de vuelta a una tierra que ahora resulta más ajena que la nueva. Él se vio forzado a dejar a su mujer y bebé de nueve meses en Kansas luego de ser detenido por las autoridades y tener que enfrentar un proceso de repatriación. “Tuve una vida de aventuras, anécdotas buenas y malas, sorpresas y humillaciones, fue difícil”, confesó Julio en una noche fría luego de su ingreso a la Casa del Migrante en Ciudad Juárez.

Entre lo abstracto y lo figurativo deambula el ser humano

EL PASO — Los sueños, los miedos y algunas miserias humanas reencarnan en los cuadros de dos creadores contemporáneos de las Artes Plásticas que exponen, Entre lo abstracto y lo figurativo, perspectivas muy personales. Son ellos, el estadounidense Ricardo Guevara, natural de los Ángeles, California (1975) y Leo Albizo, oriundo de la ciudad mexicana de Guadalajara, en Jalisco (1975). Las obras de estos jóvenes confluyen en la galería del Consulado General de México en El Paso, en una muestra que permanecerá abierta al público hasta el 22 de febrero de 2010. Albizo discursa sobre los sueños con pigmentos emanadores de caprichosas formas. De esta manera crea “personajes ausentes en situaciones cotidianas”, según él mismo reconoció.

Las heridas físicas y emocionales de la tortura ni se borran ni se olvidan

EL PASO — Con dolor en sus ojos y una mirada que aún denota rastros de ira, Carlos Mauricio contó a una audiencia atenta como sobrevivió 10 días de secuestro y tortura. El doloroso episodio marcó su vida para siempre y lo inspiró a compartir su historia para que casos como los de él no queden en el olvido y se pueda combatir la impunidad. “Esta no es solo la historia de un sobreviviente y víctima de tortura, es una historia de solidaridad, coraje y amor, de un individuo que paso dos semanas de su vida al borde de la muerte y que fue víctima de la injusticia y la impunidad que existía en El Salvador” le dijo recientemente a una audiencia en la Universidad de Texas en El Paso. Mauricio relata que su día comenzó como cualquier otro. Se levantó como usualmente lo hacía, se vistió y salió tranquilamente hacia su trabajo como profesor en la Universidad de El Salvador.

A New Life, an Uneasy Choice Pt. 2

EL PASO — With a raging drug war that has left many in fear and confusion, the choice to move to the United States isn’t as black and white as some would hope. But for the individuals and families with money, moving to the United States isn’t just a choice, but a luxury they can afford.

Typical Parisian Women

In fact, it only takes a simple metro ride to get a sense that the idea of “a typical” Parisian woman—or man, for that matter—seems more of a fiction than a reality. If, for instance, you ride the metro from Odeon to Chatelet—two central and important metro exchanges—you will probably see a number of Parisian women who would not match the “typical” description: from college students wearing chador to women wearing Benetton garb, from girls in military fatigues to women in Senegalese kaftans.

Home is the soldier

EL PASO — Even with an early rushed start to the day, Landrea Hatchell is wide awake as she stands cradling her two-month old in a crowd of anxiously waiting people at the bottom of an escalator at El Paso International Airport.  She keeps replaying the upcoming welcome scene over and over in her mind. The people around her chatter excitedly as new arrivals whisk past dragging their compact suitcases. She glances at all the pairs of shoes that emerge slowly from the escalator.  Pair by pair, the shoes gradually become face after face of the wrong persons. She watches, waiting her turn, as those around her embrace the new arrivals.  She shifts her little son in her arms  glancing at her watch, carefully calculating the time it takes to disembark from the plane and walk down the seemingly endless El Paso terminal. Finally a pair of tan military desert boots appear at the top of the escalator.