Las heridas físicas y emocionales de la tortura ni se borran ni se olvidan

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EL PASO — Con dolor en sus ojos y una mirada que aún denota rastros de ira, Carlos Mauricio contó a una audiencia atenta como sobrevivió 10 días de secuestro y tortura. El doloroso episodio marcó su vida para siempre y lo inspiró a compartir su historia para que casos como los de él no queden en el olvido y se pueda combatir la impunidad.

“Esta no es solo la historia de un sobreviviente y víctima de tortura, es una historia de solidaridad, coraje y amor, de un individuo que paso dos semanas de su vida al borde de la muerte y que fue víctima de la injusticia y la impunidad que existía en El Salvador” le dijo recientemente a una audiencia en la Universidad de Texas en El Paso.

Mauricio relata que su día comenzó como cualquier otro. Se levantó como usualmente lo hacía, se vistió y salió tranquilamente hacia su trabajo como profesor en la Universidad de El Salvador. Al poco tiempo de haber comenzado con su lección del día, un individuo vestido como civil se acercó a la entrada de su aula, pidió a Carlos Mauricio que saliera un momento, y este siendo amable salió para ver cual era el problema.

“Al salir este individuo se acercó a mí y me dijo si sería yo tan amable de mover mi auto porque al parecer él no podía salir porque el mío estaba en su camino; caminé hacia mí coche y al verlo estacionado ahí me pareció extraño que el joven me hubiera pedido tal cosa al ver que detrás o delante de mí no se encontraba ningún vehículo al que yo le estuviera estorbando el paso” dijo Mauricio.

Mauricio se percató de que al llegar a su auto una línea de hombres se formó delante de él y empezaron a salir de diferentes lugares, al ver que se trataba de una trampa, intentó correr hacia la entrada de su aula y escapar de diferentes maneras, pero este grupo le cerró el paso y de un golpe fue tirado al suelo.

“En ese momento muchas cosas pasaban por mi cabeza. Primero no sabía cual era la razón por la que estaba siendo cautivo, segundo pensaba en mis hijos, que pasaría con ellos si algo me llegara a suceder, y tercero, tenía miedo a pensar que ese sería mi fin” dijo Mauricio con una voz quebrantada.

Después del duro golpe que le dieron, le sujetaron las manos al frente con unas esposas y lo subieron a una camioneta sin ningún tipo de logotipo o placas que Mauricio pudiera identificar. Recuerda que manejaron por varias horas y el lograba ver los árboles y algunos edificios por una pequeña ranura que quedaba entre las puertas de la camioneta.

“Al encontrarme al interior de la camioneta solo pensaba que hasta que no se acabaran los árboles y lo edificios que lograba ver, significaba que aún no habíamos salido de El Salvador, lo cual en cierta manera me tranquilizaba” dijo Mauricio.

Esto era solo el inicio de todo lo que le faltaba por enfrentar a este sobreviviente. La camioneta finalmente se detuvo y las puertas traseras de la camioneta en la que transportaban a Mauricio se abrieron.

Lo bajaron violentamente con los ojos vendados y lo llevaron por un camino que se sentía húmedo y asfixiante. Al llegar a ese lugar lo esposaron a una pared manteniéndolo de pie, despierto y sin probar ningún tipo de alimento incluida el agua por diez largos días. Al abrir los ojos Mauricio se dio cuenta que se trataba de una cámara de tortura de la Policía Nacional de El Salvador.

Carlos Mauricio, sobreviviente del terrorismo de estado en El Salvador

Carlos Mauricio, sobreviviente del terrorismo de estado en El Salvador

“Cada día que pasaba era más desgastante y la esperanza de salir vivo de aquel lugar se reducía, estuve de pie, sin tomar agua y sin poder ir al baño, lo tenía que hacer ahí en la posición en la que estaba con la ropa sucia que aún llevaba puesta, mis brazos y mis piernas se sentían agotados y cada vez me debilitaba más” cuenta Mauricio.

Durante estos episodios Mauricio fue cuestionado violentamente acerca de su participación y su activismo contra el gobierno de El Salvador. Durante aquel tiempo  sostenía una relación sentimental con una comandante de la guerrilla y era líder de movimientos estudiantiles, pero al escuchar los cuestionamientos de estos individuos se pudo dar cuenta que las acusaciones no se relacionaban de ninguna manera a esto.

Su confusión crecía al pasar de los días porque en realidad no podía descifrar con exactitud de la razón por la cual lo tenían cautivo y por la cual estaba siendo víctima de tan crueles y dolorosos castigos.

Cada episodio de interrogación se hacía con más brutalidad dice Mauricio. “Tratan y logran convencerte de decir lo que ellos quieren escuchar, te obligan a decir cosas que no son ciertas, pero tú lo único que quieres es que dejen de golpearte.”

“La razón por la que cuento mi historia después de quince años de haberla vivido, es porque aún sigo curando heridas físicas y emocionales, porque quiero que todos aquellos que vivieron algo parecido a lo mío estén seguros de que tienen una voz y que pueden generar un cambio” dijo Mauricio, “tenemos que hacer justicia y alzar la voz para establecer que la tortura es un crimen y que se debe de dejar de practicar en nuestra época.”

Con énfasis declara que la tortura es un crimen y que en ningún caso debe ser tolerada ni permitida por ningún gobierno. Mencionó claramente que las personas detrás de su captura eran miembros del Gobierno de El Salvador, que usaban este tipo de prácticas para atemorizar al pueblo y para garantizar que todo aquel que decidiera formar parte de un grupo en contra del gobierno podía ser sometido a tal crueldad.

Mauricio declara que la mayoría de los individuos que formaron parte de su captura y de soldados latinoamericanos reciben entrenamiento en la Escuela de Las Américas localizada en Estados Unidos. Por lo cual una de las razones principales por lo que cuenta su historia, es para que esto quede al descubierto y para lograr que esta institución cierre.

Después de haber ganado su caso en contra de dos generales que tuvieron que ver en su captura, quiere mandar un mensaje claro a todos aquellos sobrevivientes que no se atreven a contar su historia, “se puede lograr hacer justicia, no están solos, necesitamos de su ayuda para que esto no se olvide” finalizó.

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