El condado de Zapata, Texas y Guerrero, Tamaulipas: La presa Falcón, el tráfico de bienes ilícitos, las armas y una carretera en expansión

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El episodio de hoy se refiere a nuestro paso por el condado de Zapata, Texas; también hablaré del municipio mexicano que colinda con esta región: Guerrero, Tamaulipas, el cual no tuvimos oportunidad de visitar por cuestiones de seguridad. Salimos de la Ciudad de Roma, Texas y continuamos nuestro recorrido hacia el oeste por la carretera Zapata (Zapata Highway) hacia el condado que lleva el mismo nombre. Pasamos por el poblado de Falcon Heights y llegamos al parque estatal Falcón (o Falcon Lake State Park), desde donde puede verse la denominada Presa Falcón. El parque estatal atrae cada año a miles de personas que vienen a pescar (róbalo verde o lobina especialmente) o a vacacionar a orillas de la presa. En los últimos años, la afluencia de visitantes a este lugar ha disminuido un poco debido a la violencia en el lado mexicano de la presa. En este sentido, es preciso recordar el incidente en el que perdió la vida el estadounidense David Hartley en septiembre de 2010 quien —según versiones de su esposa Tiffany— vacacionaba y conducía una moto acuática, cuando fue atacado por un grupo armado que le disparó en la cabeza. Recordemos también que en el mismo año, el Departamento de Seguridad Pública (Department of Public Safety, DPS) de Texas emitió un comunicado de alerta donde intentaba prevenir sobre la presencia de “piratas” que asaltaban a pescadores americanos en la presa.

The Rio Grande River at the foot of Falcon Dam. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

El Río Grande al pie de la presa Falcon. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

El caso de David Hartley ha llamado mucho mi atención, sobre todo por la falta de información al respecto, las versiones encontradas, y los muchos problemas y obstáculos que se registraron en el transcurso de la investigación sobre el incidente. Cabe mencionar que el cuerpo de la víctima no ha sido localizado y recuerdo también que el principal investigador de este caso en un principio fue decapitado. Me acordé de este evento curiosamente la semana pasada cuando en las redes sociales alguien anunció que la marina capturó a uno de los responsables materiales del asesinato [nota: esto no lo pude verificar pues no encontré el comunicado oficial]. Recordé en ese momento que en octubre del año pasado, la marina arrestó al presunto responsable intelectual de este incidente, Salvador Alfonso Martínez-Escobedo, alias “La Ardilla”, supuesto dirigente de Los Zetas en los estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.

Cuando miro la cara de los detenidos en el comunicado de la marina y en la prensa, y después de hacer un recuento a conciencia de todos los hechos relacionados con este evento en la presa Falcón —incluyendo las declaraciones de la esposa del estadounidense— me pregunto: ¿Quién mató a David Hartley y por qué? ¿Por qué tantos enigmas aparecen alrededor de su muerte? ¿En realidad se aprehendió a los responsables? ¿Por qué es importante esa zona que resulta tan obscura o de tan difícil acceso para todos, incluyendo para las agencias de seguridad y administración de justicia mexicanas y estadounidenses? ¿Qué pasaba o qué pasa en la presa Falcón? Todas estas preguntas continúan aún sin respuesta, para mí y para muchos con los que he platicado.

The water gates of Falcon Dam. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Las puertas de la presa Falcon. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Es difícil acceder a la presa por el lado mexicano por cuestiones de seguridad. Sobre este lado de la presa casi no sabemos nada. Yo confieso que no he podido pasar a esta región de México debido a que mucha gente me ha recomendado no acercarme. En nuestro viaje visitamos el Cruce Internacional Presa Falcón, que es el único paso de México a Estados Unidos libre de cuota. Cabe destacar que dicho puente no atraviesa la presa de lado a lado sino que es un cruce entre la presa y sus compuertas. Este puente conecta al condado de Zapata con el municipio de Guerrero, Tamaulipas, el cual no he tenido la oportunidad de conocer. Sé sin embargo, que la economía del municipio mexicano se basa principalmente en la pesca, ganadería y agricultura. Y antes de la era de violencia en la Frontera Chica, el turismo cinegético (o la cacería) constituía una de las actividades más importantes que se llevaban a cabo en el municipio.

Es importante destacar que la cabecera del municipio de Guerrero, Nueva Ciudad Guerrero se construyó después de que la ciudad de Guerrero Viejo se inundara y quedara cubierta por agua como resultado de la construcción de la presa. A diferencia de las otras ciudades de la Frontera Chica, la carretera Ribereña no pasa por en medio de la ciudad, sino que la rodea. Me cuentan que la zona parece olvidada —unos suelen llamarla incluso un “pueblo fantasma”— y que hay un retén para verificar la entrada de personas y mercancías. De acuerdo a algunas versiones de personas que conocen la región, el retén de Guerrero separa los territorios dominados por los Zetas de aquellos controlados por el Cartel del Golfo en la frontera tamaulipeca. Me platican también un hecho que me llamó la atención —pero que ciertamente no he podido verificar, pues nunca he estado ahí— relativo a la supuesta administración de este retén. Me dicen que unas semanas el retén es administrado por el ejército mexicano, mientras que otras semanas le toca esta labor a la delincuencia organizada. Me parece improbable, pero ya han sido varias las personas que me comentan este hecho.

Cuando me pongo a pensar en David Hartley, en la poca transparencia sobre las investigaciones relacionadas con su asesinato, así como en mi imposibilidad para conocer qué sucede del lado mexicano de la presa Falcón y en el municipio de Guerrero, Tamaulipas, me llega a la mente un tema fundamental: el tráfico de los bienes ilícitos. De acuerdo a versiones que he leído en la prensa mexicana y estadounidense, y según el comunicado del Departamento de Seguridad Pública de Texas de 2010, operan en la presa Falcón traficantes o “narcopiratas” de los que no sabemos mucho. Parecería ser que por la presa pasan algunos bienes cuyo comercio no está permitido. Y esto es factible dadas las características de la región.

Como lo fue el resto de la Frontera Chica, el municipio de Guerrero ha estado olvidado por mucho tiempo, es decir, ha estado fuera del radar de las autoridades mexicanas, de los periodistas y de los investigadores como yo. Como sugerí en mi relato de la semana pasada, una región olvidada es una región propicia para que se dé el tráfico de bienes cuya venta y consumo son ilegales, como las armas, las drogas y las personas. Y sobre el tráfico de drogas quisiera hacer una aclaración. La semana pasada hablé de que una parte importante de los habitantes de la región Ribereña se han dedicado históricamente al tráfico de drogas. No quisiera que esta afirmación se malinterpretara o se hagan juicios morales sobre los pobladores de la región derivados de la misma.

Cattle skull at a small town that leads to Guerrero Viejo, Tamaulipas. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Un craneo de ganado a la entrada de un pueblo que lleva a Guerrero Viejo, Tamaulipas. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Cuando la venta y/o consumo de un bien son ilícitos —como en el caso de las drogas en muchos países, las armas en México y las personas— se generan grandes incentivos y ganancias muy considerables para pequeños grupos o mafias que están dispuestos a “entrarle al negocio”. En el caso de las drogas, existe un gran mercado en los Estados Unidos y miles de personas que están dispuestas a pagar altísimos precios por consumir ciertos estupefacientes. En México también hay personas que están dispuestas a proveer de drogas a los consumidores ávidos de ingerir estas sustancias. Por lo tanto, estamos hablando de un mercado en el que participan ciudadanos de dos nacionalidades o más, pues sabemos que el negocio de las drogas tiene un carácter transnacional.

Y en este negocio millonario se buscan los mejores canales de distribución (o los más efectivos y menos riesgosos), entre los que podemos encontrar las regiones olvidadas, como la Frontera Chica o región Ribereña. Dicho esto de paso, deseo plantear una pregunta relacionada con lo que pudiera estar ocurriendo en la presa Falcón. En una región olvidada como esta, podrían estar pasando muchas cosas, o muchos bienes, y no solo hablo de droga, sino de armas, de personas, e incluso de combustible o hidrocarburos —sobre esto último, vale la pena leer el trabajo de Ana Lilia Pérez que ha trabajado para la revista Contralínea y escribió el libro de El Cártel Negro. Y alguien “está dejando que pasen estos bienes”, por supuesto (de manera voluntaria o involuntaria). Esta lógica planeta muchas complejidades que, por cuestiones de espacio, no deseo mencionar aquí. Sin embargo, me gustaría hablar en este contexto de un tema del cual no he hablado y no se habla mucho ni en la literatura académica ni en los documentos oficiales o recuentos periodísticos: el tráfico de armas. He encontrado muy pocos reportes que me iluminen sobre este “otro” negocio millonario, que, como las drogas, representa entradas importantes de dinero a empresarios muy poderosos.

México vive una especie de guerra, o por lo menos así la llamó en un inicio el ex-presidente Felipe Calderón cuando decidió introducir a las fuerzas armadas en la lucha contra la delincuencia organizada. Y una guerra requiere de muchas armas. La nueva configuración del crimen organizado en México —y de la que hablaré un poco más adelante— incrementa el uso armas de alto calibre. La “nueva” delincuencia organizada utiliza incluso armas de uso exclusivo del ejército para llevar a cabo sus operaciones regulares, así como sus nuevas actividades de extorsión, secuestro, cobro de derecho de piso, entre otras. Cuando el Estado Mexicano declara la guerra al crimen organizado, los grupos criminales se ven forzados a comprar aún más armamento. Y estas compras se realizan de manera ilegal, como la droga.

Una de las opciones que tienen los traficantes de armas podría ser también pasarlas por regiones olvidadas y prohibir el paso a todo aquel que pudiera interferir en el traslado de mercancía. No me parecería raro entonces que las armas también pasaran por lugares como la presa Falcón. Recuerdo un muy importante decomiso de armas en 2010 en la ciudad de Laredo, Texas. Al parecer, la mayor parte del armamento para su venta ilegal se transporta por tierra y pasa por las aduanas de ambos países; pero se pierde mucho transportando las armas por tierra en caso de que éstas sean interceptadas. El riesgo de pérdidas millonarias podría bajar si se pasan estos cargamentos por regiones prohibidas u olvidadas. Pero, claro, esto es solo mera especulación, pues no he tenido oportunidad de conocer una parte de la frontera olvidada: el municipio de Guerrero y parte del municipio de Nuevo Laredo. La extensión de esta región no es despreciable y el acceso a las personas comunes y corrientes como yo parece estar prohibido por el miedo y la violencia que se han generado en los años recientes. Esto podría explicar su abandono, su “olvido.”

La carretera que enlaza Zapata, Texas con Laredo, Texas está siendo expandida. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

La carretera que enlaza Zapata, Texas con Laredo, Texas está siendo expandida. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Pero volvemos a nuestro viaje, a la parte estadounidense, cuando nos dirigimos a la ciudad de Laredo, Texas. En este recorrido transitamos por la carretera Zapata y en el camino pasamos por diversas comunidades rurales como Ygnacio, Ramireño, Chihuahua y Lopeño. También pasamos por la ciudad de Zapata que es la cabecera o sede del condado que lleva el mismo nombre. Lo que más nos llamó la atención en este trayecto fue la ampliación de la carretera, que ahora contará con dos carriles de ambos lados. La generación de infraestructura de este tipo responde probablemente a las expectativas de desarrollo en esta región fronteriza. También observamos nuevas exploraciones de petróleo y gas natural en la zona, lo cual ha contribuido a un crecimiento adicional en esta parte de la frontera, pero éste podría ser mucho mayor si en un futuro las inversiones en la industria de los hidrocarburos se extienden hasta el lado mexicano, donde se encuentra la Cuenca de Burgos, y donde Pemex y el gobierno mexicano ya tiene ya planes de expansión interesantes como lo muestra el Dictamen del Proyecto Integral Burgos elaborado por la Comisión Nacional de Hidrocarburos. Vale la pena leer este documento.

Salimos finalmente del condado de Zapata para llegar al Condado de Webb rumbo a la ciudad de Laredo, Texas que colinda con Nuevo Laredo, Tamaulipas. Para mí Nuevo Laredo es uno de los lugares más importantes del viaje pues aquí se puede decir que nacieron los Zetas, o mejor dicho, aquí se hicieron fuertes y extendieron su poder hacia otras partes de México, Centroamérica y otras regiones del mundo. La creación de los Zetas transforma el panorama del crimen organizado en México y quizás en el resto de las Américas. Por eso, en mi opinión, la denominada “guerra” contra la delincuencia organizada en México empezó en la ciudad de Nuevo Laredo —y terminará quizás también aquí. Pero sobre esta ciudad y sobre la delincuencia organizada paramilitariza, que se origina con la creación de los Zetas, hablaré la semana entrante.

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1 Comment

  1. Roberto Perezdiaz
    Roberto Perezdiaz on

    Aunque a mí, personalmente, me interesa leer de El Valle de Texas. Este artículo tiene mucho de conjetura novelesca mejor sería dejárselo al excelente novelista español Arturo Pérez Reverte. Este abarca de un estilo narrativo fascinante el tema del narco tráfico internacional.

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