El Condado de Hidalgo, Texas y Reynosa, Tamaulipas: Zonas de libre comercio, desarrollo industrial incompleto, corrupción, drogas, desigualdad y turismo de invierno

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Salimos del condado de Cameron y entramos al condado de Hidalgo. Continuamos por la Carretera Militar o Military Highway que conecta a los poblados a orillas del Río Bravo. Este segundo episodio del viaje es probablemente uno de los más difíciles de escribir; hay demasiado que contar. El condado de Hidalgo, Texas, es parte también del Valle del Río Grande y es una región diversa, dinámica económicamente, llena de contrastes, y también conflictiva y compleja. Con una población de casi 800,000 habitantes, la denominada Área Estadística Metropolitana de McAllen-Edinburg-Mission colinda con la importante ciudad fronteriza mexicana de Reynosa, Tamaulipas.

McAllen Free Trade Zone in McAllen, Texas. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

McAllen Free Trade Zone in McAllen, Texas. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Tengo tanto que decir de esta región. Pasamos por una multitud de poblados; vimos de todo: pobreza, desarrollo económico, subdesarrollo, creación de infraestructura comercial, maquiladoras, gas natural, zonas agrícolas, parques industriales, negocios de todo tipo, turistas, biodiversidad, entre muchas otras cosas. Fue tanto, que luego no me acuerdo de todos los detalles. Sergio se acuerda perfectamente, quizás porque es periodista y desarrolló esa habilidad, o quizás nació con ella. Yo siempre quise ser periodista, pero nunca me atreví a serlo y quizás fue lo mejor pues los detalles se me olvidan y eso, en la profesión del periodista, podría ser muy desafortunado. Sin embargo, puedo analizar bien los procesos, tendencias y temas generales. Así, en el condado de Hidalgo pude identificar desarrollos específicos y fenómenos globales que caracterizan a la región en general. Y eso es de lo que voy a contar. Hablaré de cinco grandes temas: i) el comercio y el desarrollo industrial en Reynosa, McAllen y Mission, Texas; ii) el desarrollo potencial de la región y los límites al mismo debido a la corrupción; iii) los contrastes y la desigualdad económica; iv) el turismo y la biodiversidad, y v) el narcotráfico.

Cebollas listas para ser cosechadas en la autopista Military Highway en Progreso, Texas. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Cebollas listas para ser cosechadas en la autopista Military Highway en Progreso, Texas. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Empezamos en el puente internacional que conecta a las ciudades de Progreso, Texas y Nuevo Progreso, Tamaulipas. Es una región fundamentalmente agrícola y pasamos por tierras donde se cultiva la cebolla, maíz, sorgo, algodón, cítricos, col y otras verduras. Muchos de los poblados por los que pasamos en esta zona de la frontera son pobres, pero en Progreso, Texas, también hay ricos que viven en casas muy grandes —como aquellas que se localizan en Progreso Lakes. Del lado mexicano se encuentra la ciudad de Nuevo Progreso, Tamaulipas, que es un lugar hacia donde cruzan muchos turistas provenientes de los Estados Unidos, particularmente los denominados Winter Texans (o “tejanos de invierno”) que vienen a vacacionar al sur de Texas —sobre todo en los primeros meses del año— con el fin de escapar de las muy bajas temperaturas del invierno en sus regiones de origen. La economía de Nuevo Progreso sobrevive gracias al turismo norteamericano que consume ahí artesanías, comida, bebidas de todo tipo, medicinas y servicios dentales. Muchas personas que viven en la frontera del lado americano cruzan para visitar al dentista en México, aunque esta práctica ha disminuido considerablemente en los últimos años, como consecuencia de la violencia relacionada con el crimen organizado que se ha vivido del lado mexicano en el periodo de la llamada “guerra contra las drogas”.

Seguimos por la Carretera Militar y pasamos por los puentes de Progreso-Nuevo Progreso, Donna-Río Bravo, Pharr-Reynosa, Hidalgo-Reynosa I y II, Mission-Reynosa (Anzaldúas), y finalmente terminamos cruzando el Río Bravo en el ferry (o aquí denominado “chalán”) del muy pobre poblado de Los Ébanos, Texas, hacia Díaz Ordaz, Tamaulipas, una ciudad que se considera peligrosa e inaccesible por la violencia que se desata en años recientes derivada de la lucha entre bandas de narcotraficantes, y de éstas con el ejército mexicano y la marina. Cuando cruzas a Díaz Ordaz por el chalán —el cual también transporta automóviles y es el único medio para “llegar al otro lado”, además de nadando— te puedes imaginar que te “transportas al pasado” en una especie de barco al que lo mueve la fuerza del hombre. El chalán se mueve porque tiene un sistema antiguo que solo funciona cuando poco menos de una decena de hombres jalan una cuerda. En el chalán llegas a ver de todo: autos, bicicletas, motos, gente, mercancías diversas y animales. Nos tocó viajar con un señor que acababa de atrapar un catán o “pejelagarto” (en inglés, alligator gar), que es un pez con cabeza que parece de lagarto, muy grande y dicen que con una carne que es riquísima —pero yo nunca la he probado. Los catanes son especies de la región que nadan por el Río Bravo. También tenemos de esos en la frontera sur de México.

Una solitaria tienda de duty free en Los Ébanos, Texas. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Una solitaria tienda de duty free en Los Ébanos, Texas. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

La pobreza y subdesarrollo de la zona de Los Ébanos-Díaz Ordaz —que podría dar la impresión de ser una especie de “zona fantasma”, por el abandono en el cual se encuentran sus caminos y sus viviendas— contrastan muy visiblemente con los grandes desarrollos en infraestructura industrial y comercial de McAllen, Texas y Reynosa, Tamaulipas. La zona de libre comercio en McAllen y el gran desarrollo del sector maquilador en la ciudad mexicana nos dan cuenta del gran dinamismo de estas dos regiones vecinas que se conectan a través de grandes puentes internacionales. En el condado de Hidalgo en los últimos años se inauguraron dos cruces internacionales muy importantes: los puentes Río Bravo-Donna y el Reynosa-Mission, conocido como Puente Anzaldúas.

La ciudad mexicana de Reynosa es crucial para mis estudios por tres razones básicas: su gran dinamismo económico, sus muy marcadas desigualdades y la violencia extrema que ha aquejado a su población en los años recientes.

Reynosa se ubica como punto nodal de integración económica en el este de la frontera México-Estados Unidos pues aquí confluyen dos ejes carreteros de gran importancia. Esta ciudad fronteriza forma parte del corredor interestatal 69 (I-69) —el cual comienza en Canadá y une a diversos estados de la Unión Americana, terminando precisamente en esta región mexicana. La I-69 se comunica con el centro de México y la costa del Pacífico a través de la súper vía Mazatlán-Matamoros, carretera recientemente construida e inaugurada y que cruza el país de este a oeste.

Por su ubicación estratégica, el gobierno de México ha clasificado a Reynosa como “la capital de la zona norte número 2” y puede considerarse como un punto clave en la frontera del lado mexicano por su conexión con la red carretera en México y los Estados Unidos. Con la intención de aprovechar la privilegiada ubicación geográfica de Reynosa, en fechas recientes se propone en México la fundación de una zona económica estratégica, es decir, una zona de libre comercio, como la que hay en McAllen, Texas.

En enero de 2010 se inauguró en esta zona fronteriza el mayor y más moderno puente internacional entre México y su vecino del norte: el Puente Internacional Anzaldúas. Esta obra agiliza el tránsito de personas y productos comerciales, al enlazar sobre el Río Bravo a las comunidades fronterizas de Reynosa con Mission y McAllen. Este puente, que cuenta con cuatro carriles y una longitud de casi cinco kilómetros y conocido también como McAllen-Reynosa, ayuda a reducir considerablemente los tiempos de espera en los otros dos puertos fronterizos existentes en la región, Pharr-Reynosa e Hidalgo-Reynosa.

En Reynosa, Tamaulipas, la basura se recolecta usando carretas tiradas por caballos. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

En Reynosa, Tamaulipas, la basura se recolecta usando carretas tiradas por caballos. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Reynosa es también una zona de grandes contrastes y desigualdades, cuyas dinámicas económicas se determinan en su mayoría por el comercio (formal e informal) y la actividad industrial. Aquí se conjuntan: una actividad muy dinámica en el sector de los energéticos —ya que la ciudad cuenta con una refinería, una planta de gas, así como el gasoducto a Monterrey, Nuevo León; un desarrollo muy importante del sector maquilador; flujos migratorios abundantes— provenientes tanto del sur como del norte; así como una fuerte presencia del crimen organizado. Cabe señalar que, en general, los flujos migratorios están fuertemente relacionados con el desarrollo de la industria maquiladora y hoy en día constituyen un punto de encuentro con el crimen organizado. El impacto de los flujos globales en Reynosa ha arrojado como resultado una sociedad extremadamente desigual. El tamaño, actividad, desarrollo y modernidad de la urbe conviven con la pobreza y falta de servicios básicos para muchos de los habitantes de esta ciudad fronteriza tamaulipeca.

El desarrollo potencial del sur de Texas parece estar vinculado muy directamente al comercio y a la relación económica con el vecino país del sur. La reciente creación de infraestructura comercial y la construcción de importantes zonas industriales en ambos lados de la frontera son muestra contundente de ello. Otro puente de reciente construcción es el Donna-Río Bravo que fue inaugurado el 14 de diciembre de 2010 por el entonces presidente de México Felipe Calderón y el congresista tejano del partido demócrata, Rubén Hinojosa. El Puente Internacional Donna-Río Bravo representa el futuro del comercio y desarrollo de la región. Sin embargo, este desarrollo ha tardado en llegar, no ha despegado como se esperaba y esto es evidente cuando pasas por el puente y miras lo desolado que se encuentra todo por ahí. No creo que cuando se construyó el puente se esperaba que estuviera tan vacío. Más bien se pensó en un cruce muy dinámico y transitado. Pero al día de hoy, las cosas no parecen moverse, e incluso existen problemas e incertidumbre sobre la administración de ese cruce internacional.

¿Por qué el desarrollo del flujo comercial en esta zona de la frontera México-Estados Unidos no ha despegado como se esperaba? Puedo pensar en dos causas principales. Una de ellas es obvia. En los años reciente, y sobre todo en aquellos años que siguieron a la inauguración de los puentes Anzaldúas y Dona-Río Bravo, la violencia vinculada al crimen organizado afectaron de manera importante la economía fronteriza del lado mexicano, así como el crecimiento esperado de las inversiones en ambos lados del Río Bravo. La crisis económica en los Estados Unidos y la lenta recuperación de la economía más grande del mundo también tienen mucho que ver con esta situación.

Pero hay otro factor que me parece importante mencionar aquí y que es característico de esta región en particular. Hablo de los elevados niveles de corrupción en el condado de Hidalgo, Texas. La corrupción, el nepotismo, y el narcotráfico (en gran escala y en pequeña escala) no solamente se dan en México, sino también en los Estados Unidos. Y los actores involucrados no sólo son latinos o hispanos, o mexicanos, o méxico-americanos; es decir, no solo son “cafés”, son de todos los colores, de todas las clases sociales y operan en todos los países y en todas las agencias, incluso en las agencias de administración de justicia norteamericanas (en las agencias de law enforcement).

Los estadounidenses saben bien y hablan siempre de la corrupción que consideran característica del vecino país del sur. Pero la corrupción no es sólo un fenómeno mexicano, es un fenómeno universal y ciertamente también característico del sur de Texas. Escándalos recientes muy graves lo corroboran. Hablo, en particular, de dos casos registrados precisamente en el condado de Hidalgo: el escándalo de corrupción pública en Progreso, que involucró, entre otros, al alcalde de la ciudad, y el caso de la Unidad Panamá (o Panama Unit). Este último resulta especialmente interesante por involucrar a la oficina del sheriff del condado de Hidalgo y a una unidad creada especialmente para el combate al narcomenudeo en una zona clave para el tráfico de todo (drogas, armas y personas).

El caso de la Unidad Panamá es complejo e interesante y ha sido ampliamente documentado. No mencionaré aquí los detalles, pero vale la pena leer sobre él y conocer los nombres de los actores presuntamente implicados. La periodista de investigación Melissa del Bosque del Texas Observer (Austin, Texas) e Ildefonso Ortiz del diario The Monitor en McAllen han escrito las mejores historias sobre este caso de corrupción en el sur de Texas. Vale la pena revisar con cuidado estas historias. Si lo hacemos, nos daremos cuenta de la muy compleja red de corrupción que involucra a autoridades estadounidenses encargadas de la administración de justicia en el lado americano de la frontera. Recomiendo ampliamente leer las historias de Melissa del Bosque e Ildefonso Ortiz; son excelentes y reveladoras. El nepotismo, la corrupción y la ausencia de estado de derecho, no son privativas del Estado Mexicano. En Norteamérica también “se cuecen habas”.

Los escándalos de corrupción en Progreso y el caso de la Unidad Panamá me hacen recordar algunas cosas que pasan en México. Pero también me hacen reflexionar sobre un tema en particular relacionado con el tráfico de drogas. La Unidad Panamá se crea para combatir el narcomenudeo, es decir, la venta de drogas en cantidades pequeñas. Me pregunto cómo le harán los grandes narcotraficantes para pasar enormes cantidades de droga a los Estados Unidos y venderlas a las miles y miles de personas que las consumen en toda la Unión Americana. También me pregunto quién se beneficiará de las enormes ganancias de este negocio ilegal. Los beneficios son enormes, solo considerando como van subiendo de manera exponencial los precios de los estupefacientes desde sus lugares de origen. Al llegar la cocaína a Nueva York, por ejemplo, su precio se ha multiplicado varias veces en relación con el que tenía esta droga al comenzar su travesía desde Colombia.

Cuando estudiaba la carrera de Economía, me acuerdo que aprendí que cuando existe un mercado ilegal se crean inevitablemente grupos formados por un número limitado de oferentes de dicho bien —de procedencia y destinos ilícitos— que se benefician ampliamente de las enormes ganancias de una estructura de mercado del tipo “oligopólico”. Esto pasa en México y en otros países latinoamericanos y del Caribe con la formación de mafias o cárteles de la droga. Debo aclarar que estos negocios no son en realidad “cárteles”, pues no se sientan a negociar cuánto producirán para determinar el precio que les asegure las más altas ganancias a todos. Sin embargo, estas empresas operan como una especie de oligopolios en el sentido de que son muy pocos. [Nota: Por el uso generalizado del término “cártel” para referirse a las empresas que trafican todo tipo de drogas, lo seguiré utilizando en este relato].

El consumo y la venta de drogas es ilegal en México y los Estados Unidos, y en casi todos los países del continente americano. En América Latina ciertamente existen cárteles de la droga, como el Cártel de Sinaloa, el Cártel del Golfo, el Cártel de Tijuana, el Cártel de Juárez, el Cártel de Medellín, el Cártel de Cali, etc. Me pregunto entonces, ¿por qué del lado norteamericano no hay empresas de este tipo que se podrían denominar así como: el Cártel de Nueva York, el Cártel de Chicago, el Cártel de Miami, el Cártel de San Francisco, o el Cártel de Houston?

Yo siempre pregunto esto a personas conocedoras del tema de las drogas en los Estados Unidos y también he preguntado a uno que otro político y diplomático en este país. Ellos me contestan que lo que pasa es que en Estados Unidos la venta de drogas se hace en un mercado más parecido a lo que los economistas denominan “competencia perfecta”. También me dicen que en Estados Unidos se respeta el “estado de derecho”, y que para corroborarlo que vea a toda la gente que está en la cárcel por delitos relacionados con el narcotráfico.

Por un lado, yo no entiendo bien por qué la estructura de mercado de las drogas funciona diferente en un país donde su venta y consumo son ilegales también. Por el otro lado, uno puede apreciar que las aprehensiones relacionadas con el tráfico de drogas y la población en las prisiones formada por aquellos sentenciados por este tipo de delitos son, en su mayoría, “de color café”, es decir, la mayoría de estas personas son de origen hispano, o afroamericanos, o mexicanos. Muchos de ellos son pobres y adictos o ex-adictos, y muchos de ellos no han tenido muchas oportunidades económicas, ni mucha educación. ¿Qué pasa entonces con las ganancias billonarias derivadas de los incrementos exponenciales en los precios de las drogas desde sus países de origen a los distintos puntos de venta en la Unión Americana?

Puede ser que yo no entienda bien de economía y que mi apreciación sobre la administración de la justicia en los Estados Unidos sea errónea. Pero igual me quedan sin responder una serie de preguntas: ¿Por qué se sigue vendiendo tantísima droga en Estados Unidos a pesar de la guerra contra los estupefacientes declarada por este país y por otras naciones como México? ¿Quién se queda con las ganancias billonarias de la industria del narcotráfico en este país? ¿Será que las estructuras de mercado cambian sólo cuando se cruza la línea fronteriza? ¿Será que hay competencia (perfecta o semi-perfecta) en el mercado ilegal de las drogas en la Unión Americana? ¿Será que las grandes compañías transnacionales del narcotráfico son sólo de origen mexicano? ¿Será que todos o casi todos aquellos realmente involucrados en estos delitos terminan en prisión o son llamados a cuenta por la justicia norteamericana? Todas esas preguntas vinieron a mi mente cuando cruzábamos por el condado de Hidalgo a través de la Carretera Militar. El caso de la Unidad Panamá … no sé por qué no podía dejar de pensar en ello …

Pero pasando a otro tipo de temas más agradables, me gustaría también hablar un poco del resto del condado de Hidalgo, de algunos de sus paisajes, de la cultura, de la música, de la migración y la seguridad fronteriza. Podría escribir un libro completo sobre todo esto que vi y experimenté en esta región tan pequeña —pero muy interesante y muy linda— del sur de Texas. Sin embargo, por ahora, solo mencionaré algunos detalles. En el camino, tuvimos la oportunidad de ver mariposas, aves y la vida silvestre de una región subtropical (como dice Sergio). Pasamos por el Santa Ana National Wildlife Refuge en la ciudad de Pharr, por el Bentsen State Park, en Mission, y por el Rancho EL Charco en La Joya.

En La Joya, Texas, recordé el muy desafortunado incidente que tuvo lugar en octubre de 2012, en el cual murieron dos inmigrantes guatemaltecos cuando un miembro de la policía estatal (o state trooper) les disparó desde un helicóptero.

El bar Crazy Joe's localized cerca al puente internacional Anzalduas en Granjeño, Texas. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

El bar Crazy Joe's localized cerca al puente internacional Anzalduas en Granjeño, Texas. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

También pudimos observar el larguísimo y alto muro fronterizo (border wall/fence), y las diversas expresiones en contra del mismo en esta región —como en el poblado de Granjeño que es una de las ciudades más pequeñas y más viejas del Valle de Texas, y está localizada precisamente al lado de la zona de libre comercio de McAllen. Este complejo se construyó poco después de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN—o NAFTA, como se conoce en Estados Unidos). Aquí llegamos al bar Crazy Joe’s que es un lugar muy interesante que se construyó casi junto al Puente Anzaldúas. En Crazy Joe’s la gente tomaba cerveza, bailaba canciones del género country y miraba un juego de “futbol americano” (como le llamamos en México; en Estados Unidos es sólo football). Todo esto es parte de la cultura del sur de Texas.

Las ruinas de la iglesia Las Lomitas, en Mission, Texas. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Las ruinas de la iglesia Las Lomitas, en Mission, Texas. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

También visitamos las ruinas de la iglesia La Lomita en Mission —que fue destruida por un incendio en el año 2009— y la pequeña capilla La Lomita. Pasamos por lo que fuera el bar Pepes on the River que fue destruido en 2010 por el huracán Alex. Finalmente visitamos el bar Riverside, donde vimos el atardecer a orillas del Río Bravo y vimos a la gente bailar música texana (texano music o música Tex-Mex o Texan-Mexican) y música country. A un costado de este bar se encuentra Chimney Park RV Resort, una pequeña comunidad localizada a orillas del Río que alberga a personas ya jubiladas y a algunos Winter Texans. Cuando nos encontrábamos en esta zona observamos los constantes operativos de la patrulla fronteriza, y me llamó la atención, sobretodo, un helicóptero que patrulló la misma zona por cerca de las dos horas que estuvimos por ahí. Son demasiados recursos los que se gastan para proteger y cerrar la frontera. Me pregunto si estos recursos se gastan de manera eficiente. Ese será tema de otro episodio en el viaje…

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3 Comments

  1. Fue mucho de mi agrado su articulo!!
    Y permitame comentarle que si creo que esto es un fenómeno universal
    Donde tanto Eua como Mexico llevan a la par los mismos sintomas y en ambos se debe trabajar para encontrar un equilibrio para una mejor economia, socialismo.
    Lamentablmente en mexico es muy descarado toda la desigualdad, pobreza, narco, etc..
    Que en EUA.

    Un saludo, nuevamente felicidades por su articulo

  2. Omar Muñiz Cantu on

    Guadalupe Correa-Cabrera, yo realice 3 viajes en todos los cruces legales e ilegales permitidos por las autoridades de estados unidos e inclusive uno de los viajes fue antes del 9/11 y es impresionante, el recorrido se realizo con la finalidad de hacer unos video documentales de la frontera …. En video titulado “Frontera norte zona de contrastes” es utilizado o fue en su momento por la patrulla fronteriza para capacitar a sus nuevos agentes sobre el tipo de cruces que existen y el grado de peligrosidad. Quedo a tus órdenes para que cuando hagas nuevamente un recorrido me visites. Saludos.

  3. Guadalupe Correa-Cabrera on

    Omar, me gustaría mucho ver el video y sí me gustaría visitarte un día de estos. Los contrastes en esta parte de la frontera se han acentuado en las últimas dos décadas y me gustaría poder conocer tu opinión y poder ver tu material. Me interesa mucho. Saludos muy cordiales y sería excelente poder conversar sobre esto en el futuro cercano.

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