Camino al desarrollo en la zona fronteriza de Tamaulipas, México y el condado de Cameron, Texas: Infraestructura comercial, una plataforma de lanzamiento espacial y descubrimientos de petróleo en el Golfo

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BROWNSVILLE-MATAMORROS – El viaje comenzó en Brownsville, la ciudad más al sur de Texas, que colinda con Matamoros, Tamaulipas del lado mexicano de la frontera. Brownsville es la sede (o cabecera) y la ciudad más grande del condado de Cameron. Este condado fronterizo está formado por las ciudades de Brownsville, Harlingen, La Feria, Los Fresnos, Palm Valley, Port Isabel, Rio Hondo y San Benito. El condado de Cameron es en realidad una zona pobre, de muchos contrastes, pero que hoy en día presenta un importante dinamismo económico.

San Pedro, Texas. The West Brownsville Rail Project is laying the groundwork for the future. The international railroad crossing is expected to be open by the end of the year. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

San Pedro, Texas. El proyecto ferroviario del oeste de Brownsville está estableciendo los cimientos para el futuro. Se espera que el cruce internacional del ferrocarril se inaugure hacia fin de año. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Yo creo que esta región del Valle de Texas se desarrollará en los próximos años como ninguna otra en los Estados Unidos. La reciente creación de una amplísima red de infraestructura carretera y comercial que conecta a México y Estados Unidos a través de esta zona fronteriza; la construcción de la plataforma de lanzamiento espacial SpaceX, así como los recientes descubrimientos de petróleo en aguas profundas del Golfo de México, cerca de Matamoros, y los planes de reforma energética en el vecino país del sur, nos dan una idea del crecimiento que viene y de las oportunidades para la población que habita en esta zona, y que es, en su mayoría, de origen hispano.

Empezamos el viaje en la Universidad de Texas en Brownsville (UTB), que es la universidad que se localiza más cerca de la línea fronteriza —de entre todas las instituciones de educación superior en ambos lados de la frontera México-Estados Unidos. En realidad, estando en UTB solo cruzas la calle y te encuentras con el Puente Internacional Puerta México —o como le llaman del lado americano: Gateway International Bridge— que conecta con la ciudad mexicana de Matamoros. Sergio y yo cruzamos frecuentemente a Matamoros para comer, visitar colegas y amigos que viven y trabajan del otro lado, y para conocer un poco de la cultura, política, sociedad y economía de una de las ciudades más importantes del estado mexicano de Tamaulipas, una ciudad localizada junto al Golfo de México.

Tamaulipas es el estado fronterizo mexicano con más cruces internacionales —18 a lo largo de toda la frontera, desde Nuevo Laredo hasta Matamoros— y cuenta con una industria maquiladora altamente desarrollada, así como con importantes yacimientos de petróleo, gas natural y gas de esquisto o gas shale. En nuestro primer tramo de recorrido por el condado de Cameron pasamos por cinco cruces fronterizos que conectan con Tamaulipas: el Puente Internacional Gral. Ignacio Zaragoza-Los Tomates, también conocido como Veterans International Bridge, el Puente Internacional Puerta México, el Puente Vehicular y Ferroviario B&M (B&M International Bridge), el Puente Ferroviario Brownsville-Matamoros (Alternativa Poniente o West Rail Bridge) y finalmente el Puente Internacional Lucio Blanco-Los Indios (Los Indios International Bridge). Cabe destacar que el denominado West Rail Bridge no se ha acabado de construir aún, pero parece ser un símbolo más del desarrollo futuro de la región y muy probablemente se terminará a finales de este año.

En la primera parte de nuestro viaje por la frontera Texas-México manejamos por la Carretera Militar o Military Highway que comienza en Brownsville y pasa por decenas de pequeños poblados localizados a las orillas del Río Bravo, o Rio Grande como lo conocen en Estados Unidos. Por esta carretera atravesamos el condado de Cameron, una zona llena de contrastes y de futuras oportunidades para una población en su mayoría de origen hispano y que habla español. Cameron es un condado pobre en los Estados Unidos, donde cerca de un tercio de la población vive por debajo de la línea de pobreza. También es una región donde la inmigración proveniente de México y Centroamérica tiene un papel fundamental en el desarrollo de la economía fronteriza, las dinámicas sociales, las políticas públicas y la cultura del lugar.

Un ejemplo de la influencia de la emigración mexicana y centroamericana a los Estados Unidos se manifiesta en el lenguaje. La mayoría de las personas que habitan en la región del condado de Cameron hablan español, muchas de ellas son bilingües, y muchas hablan spanglish, es decir, una combinación entre los idiomas que más se hablan en México y los Estados Unidos. Antes de venir a vivir a la frontera creía que hablar en spanglish era como una aberración; creía que era “hablar muy mal”. Pensaba que quien hablaba spanglish no sabía hablar bien, ni en inglés, ni en español. Yo hablo perfectamente español porque es mi lengua materna y hablo muy bien en inglés pues estudié mi doctorado en los Estados Unidos y aquí vivo y enseño en la universidad. Sin embargo, cuando llegué a la frontera empecé a hablar en spanglish…a veces. Y no es porque se me olvidó “hablar bien” ambos idiomas y empecé a “hablar mal”. El spanglish es parte de la cultura fronteriza entre muchos de los que hablamos inglés y español. De repente así hablo con Sergio, y me di cuenta de ello en este viaje por la frontera Texas-México.

Regreso ahora al tema de la economía. Los asentamientos humanos más pobres en nuestra región fronteriza se conocen popularmente como “colonias” y tienen un componente importante de migrantes que son contratados en este país para realizar labores diversas sin contar con la documentación necesaria. Pero en el condado de Cameron no solo hay pobres; las modestas viviendas de la Colonia Galaxia por ejemplo, contrastan con las lujosas casas con alberca del Club de Golf Riverside. Pasar por ambos lugares nos llamó muchísimo la atención. A mí me recordó mucho a México y sus marcadas desigualdades, contrastes y contradicciones.

Hablando de migrantes, me parece también importante hablar de un fenómeno que se observa en el poblado de Los Indios, Texas: la existencia de las denominadas compañías “transmigrantes”. Los Indios cuenta con el único cruce fronterizo del que pueden hacer uso estas empresas contratadas por migrantes centroamericanos que desean enviar mercancía (incluyendo ropa y juguetes) a sus lugares de origen a través de camiones y otros vehículos usados. El Puente Internacional Los Indios conecta a este poblado tejano con el municipio de Valle Hermoso, Tamaulipas. Valle Hermoso cuenta con aproximadamente 64,000 personas, y está ubicado aproximadamente a 30 millas al sur del cruce internacional. El sorgo es uno de los principales cultivos en el municipio fronterizo mexicano, que es básicamente una región agrícola y ganadera. Cabe destacar que Valle Hermoso fue especialmente afectado por la violencia reciente que se desató en México durante el periodo de la denominada “guerra contra las drogas”.

Por último, me gustaría mencionar tres importantes fenómenos que se están gestando en esta región fronteriza y que serán posiblemente los detonantes de un desarrollo como el que no se ha visto antes en la región. Uno de ellos es la futura edificación de la plataforma de lanzamiento espacial SpaceX en un área comercial cerca de la playa de Boca Chica, al lado Brownsville. SpaceX o Space Exploration Technologies Corporation es una compañía de transporte espacial que tiene su sede en Hawthorne, California y que fue fundada en 2002 por el exitoso empresario de PayPal, Elon Musk. Se estima que este proyecto genere decenas de empleos y contribuya en gran medida al desarrollo de la región más al sur de Texas. Por los enormes beneficios económicos que se estiman podrían derivar este proyecto, la comisión de la ciudad de Brownsville aprobó de forma unánime la resolución para la edificación de dicha plataforma.

Otro fenómeno que observamos en esta zona que vale la pena destacar —y que pudimos apreciar en todo nuestro viaje a lo largo de la frontera— es la creación de nueva infraestructura carretera y comercial que conecta de manera cada vez más importante a las economías de los dos países vecinos. En la parte más al sur de Texas, las obras de infraestructura se enlazan directamente con la recién construida súper vía Mazatlán-Matamoros. Con la edificación de esta vía se forma el Corredor Económico del Norte que enlaza siete estados mexicanos —Sinaloa, Durango, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Zacatecas— y vincula a estos con Texas y también con Nuevo México. El Corredor abarca un mercado que concentra cerca del 60 por ciento del flujo del comercio internacional de América del Norte.

Me parece importante mencionar un aspecto adicional que contribuirá al desarrollo de la región y que está relacionado con los hidrocarburos del lado mexicano y a la probable aprobación (en cualquiera de sus modalidades) de la reforma energética en este país, que tiene como principal objetivo abrir aún más el mercado de hidrocarburos en México a la participación privada transnacional. Hablo particularmente de los dos nuevos descubrimientos de petróleo en aguas profundas del Golfo de México. Dichos descubrimientos se anunciaron en 2012 por la paraestatal mexicana Pemex y se localizan precisamente cerca de la ciudad de Matamoros, al sur de Brownsville. Dichos descubrimientos auguran un desarrollo muy importante, así como mayores inversiones y empleos en ambos lados de la frontera, impactando de manera especial al condado de Cameron.

El futuro del sur de Texas parece prometedor y el desarrollo potencial de la región podría ser una realidad en el muy corto plazo. Lo anterior puede relacionarse con la fusión entre dos universidades del sistema de la Universidad de Texas, UTB y UT Pan-American, y la creación de una escuela de medicina con sedes en McAllen y Harlingen —todo ello como parte de un proyecto para “consolidar” una gran universidad en el sur de Texas. Lo que yo he observado, es que a un gran desarrollo económico le precede casi siempre la edificación de una institución de educación superior. El desarrollo de una región requiere de personas con mayores niveles de educación y capacitación. Y este desarrollo económico y de capital humano se podría dar como nunca antes lo que esta ocurriendo en el sur de Texas.

Mi pregunta en particular se refiere a lo que sucederá del lado mexicano. En este caso, no lo tengo muy claro. Vislumbro algún desarrollo y generación de empleos también en el noreste de México, pero no sé quién se beneficiará en realidad de este desarrollo —el sur de Texas y grandes compañías americanas (y sobre todo las petroleras) seguro. Tampoco estoy convencida de la calidad de los empleos que se generarán al sur de la frontera, ni de las condiciones de vida en áreas de gran dinamismo en el sector maquilador y en el sector de los hidrocarburos en México. No estoy tan segura si debiera ser tan optimista como Shannon O’Neil del Consejo de Relaciones Exteriores (Council on Foreign Relations), o como Thomas L. Friedman o Damien Cave del New York Times.

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