Fin del viaje por la frontera Texas-México

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La frontera central México-Estados Unidos: El Paso, Texas y Ciudad Juárez, Chihuahua

Lo que sigue es el último episodio del viaje por la frontera Texas-México que realicé con mi amigo, el periodista Sergio Chapa, a mediados del año pasado. Hoy describiré nuestra experiencia en las ciudades de El Paso, Texas y Ciudad Juárez, Chihuahua. Este último tramo resultó ser uno de los más interesantes de nuestro recorrido fronterizo. La importancia de la frontera central México-Estados Unidos es evidente desde que uno se va acercando a la ciudad de El Paso, Texas. La frontera “central” —como le suelo llamar yo a la zona de El Paso-Ciudad Juárez— es una zona de gran desarrollo económico, de evidente complejidad y sobretodo de contrastes. Aquí terminó nuestro primer viaje por la frontera México-Estados Unidos y aquí también empezó nuestro segundo recorrido para conocer el resto de la región donde se encuentran dos naciones extremadamente diferentes. El 14 de junio de 2013, Sergio y yo decidimos emprender una nueva aventura para terminar de conocer una de las fronteras más desiguales e interesantes del mundo. Y comenzamos aquí, en El Paso, Texas.

El Paso-Juárez: Una región de contrastes

Here to make the border safe again. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Aquí para convertir a la frontera en un lugar seguro. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

La ciudad texana de El Paso tiene frontera con una ciudad mexicana sobre la cual hemos escuchado mucho en las últimas décadas: la violenta Ciudad Juárez, que para muchos ha sido el epicentro del desarrollo económico fronterizo en la era contemporánea y también de la estrategia de la administración pasada en México en su “guerra contra las drogas”. Solo hace un par de años, de acuerdo con diversos reportes e indicadores internacionales para medir crimen y violencia en las ciudades, Ciudad Juárez era el lugar más violento del mundo. Mientras tanto, El Paso, Texas, se ha caracterizado por ser una de las ciudades más seguras en toda la Unión Americana. El contraste en lo que respecta al desarrollo económico, desarrollo urbano, niveles de inseguridad y gobernabilidad entre las ciudades hermanas es impresionante. Siempre que cruzo un puente (o atravieso un cruce) a lo largo de la frontera México-Estados Unidos, me siento como en otro mundo. Y estos mundos en la frontera central son de lo más distintos, sobre todo en lo que se refiere al tema de la seguridad.

Yo no soy experta en la frontera central; estudio particularmente la “frontera Este” México-Estados Unidos y mi enfoque es la seguridad. Debido a esto, no pretendo hacer aquí un análisis meticuloso, ni proveer abundantes detalles sobre la región como lo hago cuando hablo de la frontera Texas-Tamaulipas, que es en la que me he concentrado en los últimos años. Mucho trabajo académico y periodístico se ha producido sobre esta parte tan importante de la frontera México-Estados Unidos, la región central, que por su ubicación y su problemática es clave. La parte mexicana sobre todo ha recibido una atención especial desde la década de los noventa. Dos temas principales han dominado los análisis y el debate sobre la problemática de la región, y sobre Ciudad Juárez en particular: el comercio fronterizo y la seguridad. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se firmó en 1994 y la frontera central se presentó como el ejemplo del nuevo modelo de desarrollo fronterizo y una mayor integración comercial entre los países de Norteamérica (Canadá, Estados Unidos y México).

El desarrollo acelerado del sector maquilador —una de las innovaciones principales que trajo el TLCAN a la región fronteriza México-Estados Unidos— ha caracterizado a Ciudad Juárez en las últimas décadas. Al mismo tiempo, en esta nueva dinámica económica vinculada al libre comercio, la sociedad fronteriza ha sufrido grandes transformaciones que han traído consigo problemáticas evidentes, sobre todo en el tema de la seguridad y la desigualdad económica. Al respecto, no quisiera repetir lo que ya otros han argumentado luego de investigaciones profundas y una excelente cobertura de algunas historias complejas. Insisto en que la intención de mi relato este día es describir mi viaje por esta región sin pretender explicar estos grandes problemas.

Sobre Ciudad Juárez y El Paso recomiendo mucho leer el trabajo de dos excelentes académicos, Tony Payán y Kathleen Staudt de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), quienes han realizado un esfuerzo excepcional por entender las problemáticas sociales y políticas contemporáneas de una región por demás compleja. No son los únicos, desde luego. En los últimos años, el tema de la seguridad en Juárez ha atraído la atención constante de diversos actores tanto en el país como en el exterior, pues la ciudad llegó a ser, como mencioné antes, “la más violenta del mundo”, además de un ejemplo de desarrollo fronterizo y la punta de lanza del modelo maquilador en México. Al respecto, activistas, periodistas, académicos, comentaristas y políticos de diversas corrientes e ideologías han sentado la base de un debate amplio sobre los problemas de una zona de gran dinamismo y transformación constante.

Former Mexican President Felipe Calderon placed a "No More Weapons" sign at the foot of the Bridge of the Americas. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

El expresidente Felipe Calderón hizo colocar el letrero de "No More Weapons" (no más armas) al pie del puente Las Americas. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Los temas de la migración, el comercio, la maquila, la inseguridad, la guerra contra las drogas, entre otros, tienen aquí sus expresiones más extremas. Recordemos el denominado (y muy desafortunado) fenómeno de las “muertas de Juárez,” el debate sobre las causas de los feminicidios/femicidios, el crecimiento económico acelerado, la gran desigualdad económica, las luchas intestinas entre grupos de la delincuencia organizada por la plaza de Juárez, y la violación de derechos humanos por parte de las fuerzas federales en su lucha contra el crimen organizado. Es preciso recordar también todas las historias sobre los abusos padecidos por los migrantes del lado estadounidense incluso desde que la ciudad mexicana se llamaba Paso del Norte.

En todo esto y más pensaba cuando recorría esta región…

La frontera central México-Estados Unidos

En medio de un paisaje espectacular, se pueden ver estas dos ciudades, separadas por el Río Bravo pero pegadas la una con la otra. Dos mundos distintos en un valle rodeados de montañas, las Montañas Franklin del lado estadounidense y, del lado mexicano, la Sierra de Juárez. Después de aquí y en dirección hacia el oeste, la frontera entre Estados Unidos y México deja de ser señalada por el río Bravo y a partir de este punto, en lugar de hablar de “puentes”, hablamos de “cruces”. Visitamos aquí todos los puentes que conectan a las dos ciudades fronterizas, incluyendo los puentes ferroviarios, Del Norte-Santa Fe I y II. Nuestra experiencia en estos puentes fue muy interesante, debido al gran número de vehículos y personas que cruzan por aquí todos los días. Esto se debe a la importancia y tamaño de las dos ciudades vecinas. En toda la frontera Texas-México, éste es quizás el punto de cruce e intercambios económico más importante. La región Laredo-Nuevo Laredo —denominada “la capital Aduanera de América Latina” y considerada como la frontera terrestre más importante entre México y los Estados Unidos— es también una región importantísima en este sentido, pero yo no conocía bien la frontera central y quedé muy impresionada.

Heavy traffic at the Bridge of the Americas. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Congestión de tráfico en el puente Las Americas. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Además de los cruces ferroviarios, visitamos el Puente Internacional Zaragoza-Ysleta; Puente Internacional Córdova-De las Américas o Puente Libre; Puente Internacional Reforma-Stanton o Puente del Buen Vecino (ubicado, en el lado estadounidense, a un lado de un brillante mural fronterizo que representa para mí el valor del trabajo y esta “buena vecindad”); y el Puente Internacional Paso del Norte, conocido como Puente Santa Fe en El Paso. Finalmente, en ese mismo viaje, conocimos el cruce —no puente, pues aquí ya no hay río— San Jerónimo-Santa Teresa, localizado aproximada mente a 17 km al oeste de Ciudad Juárez; éste es es el único cruce internacional que conecta el municipio de Juárez con el estado de Nuevo México.

Una breve estancia en El Paso

Glass dome inside the Paseo del Norte Hotel. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Un domo de vitral en el hotel Camino Real. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Como dije anteriormente, estos puentes unen a dos mundos muy distintos y el paisaje que los rodea es espectacular. El clima árido y las majestuosas montañas que rodean el valle sobre el cual se sitúan las dos ciudades dan a esta región del mundo un carácter único. Nos quedamos dos noches a dormir en el Paso y nos hospedamos en el famoso Hotel Camino Real El Paso, que antes fuera el Hotel Paso del Norte. Este es un edificio histórico situado a solo unos minutos caminando de la frontera con México. Lo que más me llamó la atención de este hotel fue el bar, que tiene un techo en forma de domo construido con vitrales muy antiguos y muy hermosos. Ahí pasamos dos noches y la última de ellas tomamos una bebida en ese bar histórico, hecho que representó el fin de nuestro primer viaje por toda la frontera Texas-México. En ese mismo lugar también comenzaríamos un segundo viaje a lo largo de la frontera, pero ahora rumbo al oeste, y el destino final serían las ciudades de San Diego, California y Tijuana, Baja California.

La ciudad de El Paso me gustó mucho, es una ciudad fronteriza grande, con muchas cosas que hacer. La parte del centro (que es comercial en su mayoría) es como la de cualquier otra ciudad fronteriza en la parte de Texas, pero sólo que más grande y un poco más bonita. El desarrollo en El Paso es visible y en realidad uno se siente muy seguro aquí. Se puede salir de noche sin ningún problema y puedo perfectamente creer que ésta es una de las ciudades más seguras de la Unión Americana. La vida nocturna en El Paso me pareció muy interesante y muy diversa. Hay lugar para todo y para todos. La comunidad gay en El Paso tenía su espacio, un espacio fronterizo fascinante.

En nuestro segundo viaje a El Paso tuvimos también la oportunidad de conocer un poco de la Universidad de Texas en el Paso en compañía de nuestra amiga Kathy Staudt, que es una académica reconocidísima y a quien admiro muchísimo. Kathy estudia temas de mujeres, activismo, política, participación ciudadana, derechos humanos, cultura y muchos otros temas que tienen que ver con la frontera. Kathy Staudt, desde el Paso, ha sido pionera en los estudios fronterizos, sobre todo en la temática del activismo y feminismo en la frontera central México-Estados Unidos. Kathy ha abierto en la academia caminos muy importantes para seguir explorando e investigando. El compromiso de ella con la frontera es una gran inspiración para otros a quienes también nos interesa esta región. Estar con Kathy en su frontera y visitar una parte de ella fue un gran privilegio, una gran oportunidad.

Recorrido por una ciudad violenta: Ciudad Juárez

El segundo día en la frontera central la pasamos en Ciudad Juárez y visitamos todos los puentes fronterizos que conectan a las ciudades hermanas. Por la mañana cruzamos por el Puente Libre y desayunamos en el Restaurante Pueblito Mexicano con otro amigo, Ignacio (Nacho) Alvarado, un periodista de Juárez muy experimentado que ha cruzado ya varias veces toda la frontera México-Estados Unidos. Nacho sabe mucho sobre la frontera, sobre Ciudad Juárez, la delincuencia organizada y demás temas escabrosos. Nacho ha visto y ha vivido de todo y ha cubierto historias muy complicadas a lo largo de su carrera. Fue otra gran experiencia haber podido platicar y recorrer la ciudad con él. Nacho nos enseñó lo más que pudo y aprendimos de los muchos problemas de Juárez en su compañía. Estábamos hablando ahí con uno de los locales, con uno de los protagonistas.

El periodismo y el activismo en la frontera central se han desarrollado de una manera muy positiva, y mantienen dinámicas muy diferentes a las que se observan en la frontera este México-Estados Unidos, mi antes “frontera olvidada.” Aquí en Juárez los medios de comunicación sí informan, y muestran un alto grado de profesionalización, además de un vínculo interesante con medios del otro lado de la frontera. El Diario de Juárez, por ejemplo, se ha mantenido muy activo durante los tiempos más turbulentos y difíciles que ha vivido la ciudad. El trabajo y compromiso con la información de periodistas y otros miembros de la empresa han sido notables.

Graffiti along the Rio Grande River. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Graffiti a lo largo del río Grande. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

También destaca el activismo y la participación de la sociedad civil en esta parte de la frontera. Fenómenos tan traumáticos como “las muertas de Juárez”, la violentísima lucha entre distintos grupos de la delincuencia organizada por el control de la plaza de Juárez, la violación de derechos humanos por parte de las autoridades locales y federales en el marco de la guerra contra la delincuencia organizada en México, la incapacidad del gobierno para hacer frente a los problemas de manera justa y transparente, entre otros, han llevado a la sociedad civil a tomar cartas en el asunto y a salir a las calles para informar sobre la realidad de la región, manifestar su dolor y hacer las denuncias correspondientes. Juárez ha sufrido mucho en las décadas recientes y a partir de esta dolorosa experiencia, su sociedad civil ha salido fortalecida y está dispuesta a levantar la voz para no permitir más el abuso y la tragedia.

No obstante lo anterior, la situación en Juárez ha sido —y sigue siendo— bastante complicada. De eso nos contaba Nacho cuando manejábamos con él por las calles de Juárez. Nacho nos explicaba los problemas que enfrentan a diario los habitantes de la ciudad, como la violencia extrema, la corrupción, la impunidad y la incapacidad del gobierno para dar una solución real a los problemas. En el trayecto pudimos observar enormes contrastes: desarrollo económico acelerado y una gran infraestructura comercial y de negocios en algunas secciones de la ciudad, mientras que en otras eran visibles la marginación, el hacinamiento y la pobreza. Pareciera ser que el libre comercio y el desarrollo tan importante del sector maquilador han ampliado más que nada la brecha entre los ricos y los pobres, o por lo menos la han hecho más visible. La franja donde se ubican las maquiladoras me pareció sorprendente. ¡Qué fábricas más grandes y cuánta inversión extranjera se había concentrado en esta ciudad fronteriza extremadamente violenta! En otras colonias eran visibles la sobrepoblación y la escasez de servicios públicos. Definitivamente, Juárez es un lugar idóneo para estudiar problemas sociales.

El Monumento X in Ciudad Juarez. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

El Monumento X en Ciudad Juárez. (Sergio Chapa/Borderzine.com)

Pasamos también por el polémico monumento a la mexicanidad, en la llamada Plaza de la “X”, que había sido inaugurada solo unos días antes de nuestra visita a la ciudad con la presencia del cantante Alberto Aguilera “Juan Gabriel”, también conocido como “El Divo de Juárez”. El Monumento a la Mexicanidad conmemora el acuerdo de El Chamizal, en el límite de Ciudad Juárez y El Paso. Y ahí estábamos Sergio, Nacho y yo, platicando de Juárez y tomando fotografías frente a la estructura monumental de color rojo brillante y de más de 60 metros de altura, diseñada por el escultor Enrique Carbajal “Sebastián”, a quien le tomó más de 8 años concluirla. El monumento de la “X” se ubica justo en la línea fronteriza, y según nos contaron, costó alrededor de 9 millones de dólares. Para algunos, según nos platicó Nacho, esta obra es “un dispendio millonario” y símbolo de la corrupción y la mucha sangre que se ha derramado en Juárez en las últimas décadas. Para otros, como el gobernador César Duarte, esta es “una gran obra que surge como un referente de la geografía de Juárez, ya que será un icono que marcará los nuevos tiempos de esta ciudad”. Veremos si esto resulta ser cierto.

El final de nuestra visita a Juárez la pasamos en otro lugar emblemático, el famosísimo Kentucky Club Bar and Grill, sobre el cual varios comentan y han escrito—como Benjamin Alire Sáenz, ganador del Premio PEN/Faulkner de ficción por su obra Everything Begins and Ends at the Kentucky Club (Todo Comienza y Termina en el Bar Kentucky). Nos contaron que aquí se inventaron las famosas “Margaritas” y pues bueno, nos tomamos dos… las mejores y más fuertes que me he tomado en mi vida. Debo confesar que me pegó muy fuerte el tequila de esas dos pequeñas Margaritas, y creo que a Sergio también. De regreso al El Paso por el Puente Internacional Paso del Norte en una de las tardes más maravillosas del viaje, la ciudad se veía espectacular, con tonos de rojo y naranja, y yo me sentía muy feliz. Y así cruzamos el puente Sergio y yo sintiéndonos muy afortunados y muy felices de haber tenido la oportunidad de haber pasado por la frontera central y de haber recorrido en 9 días toda la frontera Texas-Mexico.

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