La trajeron de pequeña y ahora es difícil poder estudiar

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CHICAGO — Cristina no puede continuar con su educación.

Sus padres decidieron emigrar ilegalmente a los Estados Unidos cuando ella solamente tenía tres años. Completar una carrera universitaria siendo indocumentada es muy difícil, ya que el costo de las universidades en los Estados Unidos es muy alto. Además, al no contar con un número de seguro social, ella no puede solicitar becas o préstamos estudiantiles.

Cristina, de 21 años, nacida en Jerez, Zacatecas, (no quiso ser identificada con su apellido), asiste a una universidad pero sólo toma clases generales porque aún no está segura cuál carrera le gustaría estudiar, y admite que pagar por la universidad ha sido una barrera.“Mi papá y yo somos los que estamos pagando de nuestra bolsa”.

Según el portal del DREAM Act, cada año 65,000 estudiantes no tendrán la oportunidad de seguir con sus estudios, porque no cuentan con documentos legales para solicitar ayuda financiera. (©iStockphoto/RelaxFoto)

Según el portal del DREAM Act, cada año 65,000 estudiantes no tendrán la oportunidad de seguir con sus estudios, porque no cuentan con documentos legales para solicitar ayuda financiera. (©iStockphoto/RelaxFoto)

“Yo nunca supe lo que significaba ser ilegal. Sólo me acuerdo que mis padres me decían que no hablara de eso, era un secreto”, confesó Cristina recordando lo que le dijeron desde que era una niña.

Cuando ella cumplió diez años, su papá, quien ya había ahorrado lo suficiente, decidió regresar a Jerez con planes de abrir un restaurante. “Fue muy duro irme [de Chicago]” acotó Cristina. Cuando recién llegó a Jerez tuvo gran dificultad reintegrarse pues su dominio del español no era muy bueno. Sin embargo, Cristina dice que regresar a México fue una experiencia muy positiva que le enseñó  a apreciar lo que ahora tiene y quien es ahora.

Ella y su familia vivieron en Jerez por tres años. El restaurante no tuvo el éxito esperado y finalmente lo tuvieron que vender. Fue entonces que su papá  pudo demostrar que era financieramente estable y solicitó visas para la familia con el objeto de regresar a los Estados Unidos. Las visas fueron otorgadas y de esa manera regresaron cuando Cristina tenía 13 años de edad.

Cristina describe su retorno como un choque de cultura. “No quería regresar, odiaba la idea, … lo bueno fue que regresé a la escuela donde había estado antes de irme y todavía tenía amigos allí, pero ya había perdido mucho del inglés y me tuvieron en clases especiales para aprenderlo de nuevo”, añadió.

Cristina declaró que cuando ingresó a la secundaria a los 16 años de edad, sus compañeros de clases comenzaban a obtener licencias de conducir y a trabajar. Ahí fue cuando ella se sintió fuera de lugar. “Fue entonces cuando me di cuenta de mi situación y apenas hace dos años que logré convencer a mis padres a que me enseñaran a conducir; ellos no querían por miedo que me fueran a parar [la policía]”.

Sin embargo, Cristina dice que encontrar un trabajo ha sido lo más difícil y frustrante. Ella necesita trabajar para poder pagar sus estudios.

Es por personas como Cristina por quienes el Senador Richard Durbin del estado de Illinois, junto al Representante Howard Berman del estado de California, propusieron la ley, Development, Relief and Education of Alien Minors o DREAM Act (por sus siglas en inglés) en el 2001. De ser aprobada, esta ley le daría una oportunidad a jóvenes como Cristina a seguir sus sueños de recibir una educación.

Esta propuesta establece que si una persona cumple con los requisitos de haber entrado al país antes de los 16 años, sabe hablar inglés, ha estado en el país por cinco años consecutivos antes de que el DREAM Act fuera aprobado, y comprobar que tiene buena moral y buenas costumbres, entonces puede solicitar acogerse al DREAM Act.

Este le daría a la persona residencia temporal, a cambio de que se matricule en una universidad y obtenga un título profesional, o que se inscriba por 2 años en la fuerza militar. Si la persona decide estudiar, tendrá la oportunidad de solicitar préstamos estudiantiles del gobierno. La persona tendrá un periodo de 6 años para completar el proceso. Después de que la persona termine sus estudios o cumpla con el contrato militar la persona podrá recibir residencia permanente.

“Yo necesito el DREAM Act; tendríamos más gente que termine las escuelas y que van a poder ayudar a beneficiar a todos. Es algo que yo apoyo porque después que me gradúe no sé qué es lo que voy a hacer”, acotó Cristina, conciente que sin un número de seguro social no podrá encontrar un empleo.

Según el portal del DREAM Act, cada año 2.8 millones de estudiantes se gradúan de la preparatoria. De esa cantidad, 65,000 no tendrán la oportunidad de seguir con sus estudios, porque no cuentan con documentos legales para solicitar ayuda financiera.

Pero Cristina no se dará por vencida. Ella es una activista dedicada a la causa y ha trabajado para la Coalición para inmigrantes y refugiados durante su primer año de la secundaria. En el año 2001 ella asistió a una conferencia en la Universidad de Illinois donde se presentó el Senador Durbin, y ha participado en las marchas para la amnistía de inmigrantes en Washington. “Ahora estoy en el consulado para jóvenes llamado Nuestra Voz y ofrecemos talleres a estudiantes latinos que apenas se van a graduar de la secundaria, y los motivamos a continuar en la universidad. Les informamos que sí hay oportunidades, que hay becas privadas especiales para indocumentados. Aunque es difícil, sí es posible continuar,” afirmó Cristina.

Existen muchas personas como Cristina que han sido traídas a este país desde niños y al salir de la preparatoria quedan sin saber que hacer. Muchos de ellos desean continuar con sus estudios. La idea de que el DREAM Act sea instituido ayuda a mantener la esperanza. Miles de personas incluyendo a Cristina todavía están esperando que el congreso apruebe esta oportunidad. Al ser aprobada, esta ley, haría realidad lo que para miles de estudiantes, por ahora, es simplemente un sueño.

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1 Comment

  1. My Spanish is terrible so I will write you in English. That is quite strange that one country that aims at being stronger economically than other has to face the consequences of dealing with illegal immigration from people that don’t focus on development of their surrounding, but by changing the surrounding i.e. immigrating to othe country. What is the point in trying to make your economony much better than that of your neighbours?

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