No hay ley en Juárez

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CIUDAD JUÁREZ, México — Mario Ruiz se dirigía a su domicilio en su camioneta acompañado por su hija adolescente. Eran las 7:30 p.m. y regresaban de una consulta médica. En el camino se detuvieron en una tienda de abarrotes y al irse del local notaron que un carro oscuro comenzaba a seguir su camioneta.

(Omr Lms/Borderzine.com)

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“Empecé a sentir miedo, ya estaba muy cerca de mi casa y estaba esperando que el carro se desviara, pero no lo hizo”, dijo Ruiz. Al llegar a la calle de su domicilio, Ruiz dobló una cuadra antes para asegurarse de que el carro seguía su propio camino. En un instante el carro oscuro avanzó a alta velocidad para situarse delante de su camioneta: “En cosa de segundos el carro se puso enfrente y bajó un joven de unos 20 años apuntando con una pistola y gritando que bajara de la camioneta, en ese instante agaché a mi hija y le puse todo el pie al acelerador de la camioneta”, dijo Ruiz.

(Omr Lms/Borderzine.com)

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Ruiz logró rozar al hombre armado y huir a toda velocidad, “Todo pasó muy rápido. Todo lo que vi fue a este maldito con pistola y a otros dos en la parte trasera del carro. Todo lo que pude hacer fue agachar a mi hija y salir corriendo”, dijo Ruiz. La persecución se inició en la Avenida Antonio J. Bermúdez. Ruiz dobló a la derecha en la Avenida Vicente Guerrero, donde está el Centro de Inteligencia Policial (CIPOL), y a donde llegó para pedir auxilio. “Los malditos no se atrevieron a llegar ahí. Creo que eran novatos. Se veían muy jóvenes. No pasaban de 25 años. Lo más terrible para mí fue ver que los policías dudaron en darme auxilio por miedo a una balacera”, dijo Ruiz.

La violencia está a la orden del día en ciudad Juárez desde comienzos del año 2008. El año pasado murieron violentamente 5300 personas en México, de las cuales 1500 fueron ejecutadas en ciudad Juárez. Hasta el día de hoy la ciudad se maneja como una entidad sin ley, donde los ciudadanos día a día corren el peligro de ser asaltados o que su integridad sea amenazada. Los Juarenses ahora deben de preocuparse por delincuentes comunes que han tomado licencia para abusar de una ciudad que se encuentra en una crisis de inseguridad. Entre los actos delicuentes más comunes se encuentran el robo a mano armada de automóbiles, las extorsiones anónimas y los secuestros.

(Omr Lms/Borderzine.com)

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Dos días después de la persecusión de Ruiz, Laura Gonzáles, una enfermera del Seguro Social regresaba a su casa (donde ha vivido por más de 30 años) después de un día de trabajo. Es divorciada y ahora solo vive con una compañera de trabajo. Alrededor de las 8 p.m. Gonzáles escuchó ruidos que venían de su cochera. Al asomarse por una ventana quedó paralizada de miedo al ver que un hombre había abierto su carro y estaba intentando echarlo a andar: “No supe qué pensar, me dio pánico porque nunca me habían robado en mi vida. Pero al menos yo estaba encerrada en mi casa…” dijo Gonzáles.

Gonzáles  corrió a la parte trasera de la casa para avisar a su compañera de lo que estaba ocurriendo. Tomó el teléfono para marcar a la policía cuando de pronto escuchó golpes muy fuertes en la puerta de su casa. Ella se acercó a la entrada y quedó horrorizada al ver que el hombre estaba forzando su chapa para entrar a su casa. Los golpes eran cada vez más fuertes y con sus dedos temblando marcó el número celular de su hijo. “Carlos me están asaltando en mi casa ven rápido y ayúdame. Está aquí afuera. Está quebrando la puerta…”

Gonzáles y su compañera corrieron a la parte trasera de la casa horrorizadas. El hombre logró romper la chapa de la puerta y entrar al domicilio buscándolas. En una de las habitaciones encontró a las dos mujeres y agarró a Gonzáles del cabello con violencia.  La arrastró por el piso reclamándole que su carro no había encendido. La llevó hasta el carro, un sedán ‘98, para que ella lo encendiera pero no lo logró debido a fallas mecánicas. El hombre enloqueció al ver que el auto no encendía. La estrujó y se llevó su bolso con $300 pesos e identificaciones, para después huir.

La policía y familiares de Gonzáles llegaron al domicilio a los pocos minutos: “Nunca había estado tan horrorizada en mi vida. Tengo mucho miedo  y no sé cuando podré estar tranquila otra vez”, dijo Gonzáles.

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